
Muchas personas que trabajan por cuenta propia no declaran impuestos por miedo, desconocimiento o porque reciben pagos en efectivo. Sin embargo, esta situación puede corregirse.
Trabajar por tu cuenta te convierte en responsable de reportar tus ingresos al IRS, incluso si no recibes formularios como el 1099. No declarar puede generar problemas con el tiempo, como multas o dificultades para regularizar tu situación fiscal.
La buena noticia es que el IRS permite ponerse al día presentando declaraciones de años anteriores. En muchos casos, no existen sanciones graves si se actúa de manera voluntaria y correcta.
Declarar tus ingresos también te permite crear un historial fiscal, lo cual puede ser importante para créditos, vivienda, inmigración y otros trámites en el futuro.
Esperar y no hacer nada suele empeorar la situación. Actuar a tiempo brinda tranquilidad y opciones para resolver cualquier deuda pendiente.